Científicos se inconforman con el término "inventor"
Los inventos no son ocurrencias, sino creaciones a favor de la sociedad, indicaron los científicos.
Ciudad de México, 17 de febrero (Quadratín México).- Científicos de la UNAM manifestaron su inconformidad contra término “inventor” debido a que este se utiliza generalmente para referirse a “ocurrencias”, cuando sus creaciones se basan en investigaciones que tienen como objetivo resolver problemas de la sociedad.
Durante la conmemoración del Día del Inventor, Jesús Manuel Dorador González y Alejandro Ramírez Reivich, investigadores del Centro de Diseño Mecánico e Innovación Tecnológica (CDMIT) de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, consideraron necesario que en México las personas tomen mayor conciencia del aporte de los científicos y sus creaciones.
Ramírez Reivich manifestó su desacuerdo con el concepto “inventor”, porque tradicionalmente se asocia con personas que crean algo nuevo o desconocido sin más fundamento que su propia voluntad.
“Puedo decir –aclaró– que en el CDMIT no somos inventores, pese a que creamos objetos; por el contario, nos consideramos ingenieros, diseñadores que generan fundamentos necesarios de conocimiento, así como procedimientos técnicos y herramientas para generar algo nuevo”, en beneficio de las personas.
Desde su perspectiva, culturalmente las nociones de inventor y diseñador están mezcladas. Si se refieren al que razona, busca el conocimiento mediante un proceso científico o tecnológico para desarrollar inventos, se habla de "un verdadero inventor, muy diferente de aquel al que se le ocurre algo de la nada", insistió.
Por su parte, Dorador González, conocido en el ámbito académico y en la industria de la construcción por sus desarrollos tecnológicos en prótesis mecatrónicas, indicó que todo depende de lo que se entienda por “inventor”.
Se puede considerar “inventor” a una persona que de repente tuvo un chispazo creativo, que posiblemente posea la facultad de la ocurrencia, pero si no se pone a trabajar, si no la desarrolla, lo que se le ocurrió no servirá de nada y no resolverá nunca un problema real, agregó.
“A fin de cuentas, en todas las formas de creación se requiere del estudio. Si se conoce la necesidad hay que ponerse a laborar. El crear no se reduce a ocurrencias, sino a conocer cuál es el problema y buscar la forma para resolverlo.".
La labor, añadió, "no es sentarse debajo de un árbol a ver caer la manzana, sino ponerse a trabajar. Es un proceso –como dijo Tomás Alva Edison– en el que está involucrado el cinco por ciento de inspiración y 95 por ciento de transpiración; es decir, después de la ocurrencia debe venir el trabajo serio”.
Ambos científicos consideran que no existe una sola forma de crear y pudieran remitir a más de cinco mil referencias que reportan las diferentes formas para crear y desarrollar tecnología.
No obstante, para explicar el proceso bastan tres pasos sencillos, apoyados en una filosofía del diseño, advirtieron los académicos: comprender al usuario a profundidad; generar ideas y seleccionar la mejor, porque si se comprende lo anterior, se tendrán otras para desarrollar la solución correcta.
Esto implica un fundamento metodológico: se deben hacer modelos y pruebas –pequeñas y rápidas– y después empieza el descubrimiento de cosas nuevas que no se habían imaginado. Es una forma de crear lo que antes no existía, finalizaron.
yvt/nhm
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