El debate de aspirantes al GDF no tuvo golpes bajos
CIUDAD DE MÉXICO, 27 de mayo (Quadratín México).- Podría habérsele llamádo "péguele al negrito", porque vaya que la priista Beatriz Paredes y la panista Isabel Miranda de Wallace lo tundieron y, todas, incluida Rosario Guerra, la candidata del Panal, le pegaron por su talón más débil: la corrupción del gobierno perredista.
No obstante, Miguel Ángel Mancera, logró salir bien del trance de enfrentar una especie de matriarcado, pues nunca lograron que se saliera de su guión de propuestas: mejorar la calidad del agua con 18 plantas de purificación, impulsarà la vida de barrio, el rediseño de los espacios vacfìos en la capital y una mayor y mejor movilidad de transporte urbano, propuestas que en algo amainarán la corrupción, por la que fue seriamente cuestionado.
En el marco del primer debate entre aspirantes a la Jefatura del Gobierno de la Ciudad de México, el guión fue recurrente, cuando Wallace no hablaba de corrupción, lo hacía Rosario Guerra, y cuando no Paredes:
Para muestra, Miranda de Wallace señaló que el PRD y los gobiernos emanados de ese partido propician y toleran la invasión de zonas verdes y protegidas, que luego regularizan y comprann para construir segundos pisos que son ineficientes.
Posteriormente Paredes enfiló: "Es inadmisible el crecimiento del narcomenudeo y la evidente incapacidad demostrada para disminuirlo, será que los esquemas de complicidad como los que se evidenciaron cuando detuvieron en flagrancia a los judiciales secuestradores son los que impiden disminuir este mal endémico que corroe a la sociedad capitalina, opacidad, abuso y corrupción”.
Guerra enfiló también sus baterías en contra de la corrupción en el manejo de la pérdida de los recursos naturales de la Ciudad, el control de la basura por parte de un grupo que controla los negocios y en el manejo del transporte público; habló de "los grupos menos privilegiados porque no tienen acceso a muchos servicios, porque no se trata solo de un desarrollo urbano, sino de un desarrollo más humano".
Fue precisamente ella, la candidata de Nueva Alianza, la que se salió del guión y recaló contra la priista Paredes pues la acusó de haber destruido al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Distrito Federal.
“Este debate es sólo entre tres candidatos, porque una está pensando en la Secretaría General de su Partido antes de pensar en la ciudad”, declaró, lo que pareció más un tufo a exhalación por la herida que otra cosa.
Y es que la ex priista y ahora candidata panalista se vio obligada a renunciar al "partido de mis amores", como lo declaró en su momento, cuando fue golpeada por un grupo de priistas encabezados por Cuahutémoc Gutiérrez, conocido como el Zar de la Basura, que en ese momento fue protegido por la dirigente del PRI, Beatriz Paredes.
En fin que, ante el manejo de la oposición, la estrategia de Mancera fue simple: no salirse del guión y mantener en su discurso la la imagen de una persona que propone, que es positiva y que va a resolver los problemas de la ciudad sin tener que romper con el actual Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard.
Entre sus propuestas estuvo el impulsar los barrios para consolidar el concepto de “calle de juego”, con todos los implementos y mobiliario urbano.
Abordar el tema de Infraestructura y espacios públicos, señaló que en urbanismo estratégico su plan es impulsar el desarrollo de zonas como Iztapalapa, Xochimilco, Azcapotzalco y otras áreas de la capital en lo social y estratégico.
“Vamos a trabajar en los corredores culturales, como el momumento a la Revolución, urbanismo sustentable”, dijo el aspirante a la jefatura de Gobierno.
Destacó que la movilidad urbana no solamente es transporte, sino es también por dónde camina el peatón, y para continuar la creación de corredores y del doble de líneas de metrobús, así como a ampliar la línea 12 del Metro.
“Una ciudad como esta tiene que trabajar con el doble de líneas de metrobús. Hoy tenemos 95 kilómetros con 700 mil usuarios, vamos por otros 95 kilómetros”.
Así las cosas, el debate de los candidatos a jefe de Gobierno de la capital tuvo muchas mayores propuestas que las realizadas por los presidenciales, pero, el formato fue tan rígido o más que el de los presidenciables.
Fue un debate en el que no afloró la guerra sucia.
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